sábado, 29 de diciembre de 2012

Un cuento de Fontanarrosa

Mi primer contacto con el Negro Fontanarrosa fue, como muchos, a través de su obra. Mi viejo compraba los libros de Editorial La Flor y yo los leía con la pasión de quien ha descubierto un tesoro inédito. Esas lecturas estimularon mi voluntad de escribir.

Pero muy pocos conocen mi relación personal con el querido Negro, a tal punto que muchos se sorprenderán al leer estas líneas. Antes de entrar en los detalles de nuestro primer encuentro debo precisar que el Negro y yo compartimos una simpática relación de simetrías y asimetrías que se complementan.

Los dos fuimos amantes apasionados del fútbol pero, siendo ambos rosarinos, bien conocida por todos es su filiación canalla y mi condición de leproso. El negro vivió en Alberdi y yo soy del Saladillo, dos barrios en las antípodas de la geografía rosarina pero a la vez tal similares, tan particulares, tan ingleses. Los dos hemos preferido el cuento corto a la novela, el humor es nuestro distintivo y ahí debo admitir su influencia en mi obra. Ambos somos buenos dibujantes pero no puedo comparar mis trabajos con el consagrado Inodoro Pereyra. Finalmente resta decir que Roberto es justamente reconocido, en cambio yo, todavía disfruto del privilegio del anonimato.

Lo conocí a Roberto una tarde de verano en Alberdi. Él cargaba nafta a su Citroën 2CV cuando llegué con mi Renoleta a la estación de Rondeau y Vila. Nos miramos y al instante nos entendimos. Supe interpretar en aquel rostro su mensaje, habíamos compartido tantas cosas sin conocernos y por fin nuestras vidas se cruzaban. Sentí cierto alivio compartido, comprendí que una nueva etapa comenzaba en nuestra relación. No quise ser imprudente, entendí en aquel instante que debía dejar que el destino cumpliera su rol y no atiné a acercarme ni a saludarlo. El negro pagó la nafta, se subió al Citroën y se fue.

Especulé con ir a casa a buscar mis trabajos para mostrárselos. Juzgué oportuno no precipitarme, todo llega a punto para quien sabe esperar, así que deje correr los días al aguardo del momento indicado.

Imaginé al negro sorprendido por mi obra, entusiasmado llamando a su editor para contarle el hallazgo. Sería mi padrino, no pude evitar componer la imagen de ambos detrás de un micrófono en la librería Ross presentando mi primer libro. Seria fantástico. Negro canallón, las discusiones de fútbol que se iban a presentar, los dos en Buenos Aires, en la Feria del Libro contándole a los porteños la real dimensión del clásico de Rosario, recorriendo el mundo como un par de Serrat y Sabinas rosarinos.

Aquel fugaz encuentro me marcó, con el tiempo comprendí que sería un error visitarlo, la distancia había sido hasta ahí la insignia de nuestra amistad y no había razón para que eso cambié, por eso fui cauto y nunca intenté encontrarlo.

El día en que recibí la noticia de su muerte maldije al destino, que le ponía final abrupto a una hermosa historia que recién comenzaba a rodar. Cuando se nos va alguien tan cercano no es fácil seguir. Todavía lo imagino pidiéndome un pase en las baldosas del Ñaró, cargándonos por el fútbol o convinando vernos un rato por Madrid para tomar una cerveza. Lamento que no haya podido alcanzar a ver mi inniminente éxito. Seguramente habrá una dedicatoria especial para el querido Negro en mi ópera prima.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Nunca es suficiente

Te dije "te quiero", no puedo reprocharme eso, pero...cuantas veces es suficiente? Te quiero, querido amigo, te quiero hasta el abrazo interminable. Fuiste maravilloso, fuiste heroico, venciste en silencio a tu peor enemigo, a tu pesadilla, y por eso te admiro. El mundo fue cruel, te dio la espalda...pero no todo el mundo, porque hoy veo claramente que sos un vencedor y en tu victoria ganaste lo mejor: el amor de tus amigos.
Nos queda tu humor, tu alegría, tus ganas de sacarnos una sonrisa, tu picardía infantil. Como dijo el joven de Nazaret: hay que hacerse como niños para ganarse el cielo.
Te quiero, mil veces te quiero, mi gran amigo.

domingo, 28 de octubre de 2012

Los viejos pibes de mi club

Los clubes de barrio siempre tienen un grupito de pibes que viven en el club, que se conocen todos los rincones, que juntos van transitando los años y se hacen grandes, siempre en el club. En mi caso personal los veo con una porción de envidia, como me gustaría pertenecer, ser parte, de esos códigos, esas anécdotas, esa mutua fidelidad.
A los chicos de la primera de futbol los conozco de hace unos diez, quince años. Nunca dejé de observarlos, de seguirlos, se fueron por un tiempo pero ahora están de vuelta.
El grupete este es fantástico, la edad promedio es treinta y pico, se juntan todas las semanas a practicar, no falta el asadito y los domingos juegan el torneo. Da gusto verlos jugar como cuando eran chicos, con las mismas ganas, con la misma ilusión.
Hace unos años el club no tenía rumbo, sinceramente me encontraba entre los que habían perdido la fe en poder volver a los viejos años de gloria. Y estos pibes tuvieron mucho que ver con el cambio que aconteció poco después. Con la refundación del club, hicieron cosas que pocos haríamos. Porque estos chicos son todos profesionales, pibes a los que les ha ido muy bien en la vida y no tienen ninguna necesidad de volver al barrio, al club de la infancia, a perder el tiempo en rescatar un sueño casi perdido. Pero volvieron y ya puedo decir que han cambiado la historia.
El primero en volver fue Lucas. Que fenómeno ese loco, se bancó todas, le dijeron de todo pero Lucas se la bancó y buscó al resto. En seguida apareció Pomelo y después el Memo, Maxi, el Gringo, Nacho y varios más que están al caer.
No hay que olvidarse de Boquita, que con Luquita hizo el aguante desde el minuto cero, pero...la frutilla del postre es ver al Tata en el banco... el Tata... el Tata en el banco es como ver una película de Ettore Scola con Marchelo Mastrovianni en tiempo real, como verlo a Miquelangelo mesclando los colores, pensando en la próxima pincelada.
Todos los domingos me siento a mirarlos, a ver como juegan, el club entero deja lo que esta haciendo para ir hasta la cancha de 11 a verlos jugar. Y es maravilloso como ese grupo de amigos juega al fútbol con la pasión del primer día, con el placer de los que hacen lo que les gusta. En cada pelota se nota que está jugando un grupo de amigos, amigos que que mueren por el resultado porque el que sabe jugar al fútbol quiere ganar, pero sobre todo porque han aprendido, porque les han enseñado, porque saben que en este club hay una sola forma de lograr las cosas: rodeándose de buenas personas.

Volviendo al pago

Estuvimos unas semanas ausentes, pero de a poco estamos regresando.
Un par de ideas están tomando forma, en breve habrá novedades.
Gracias por estar ahí.

domingo, 19 de agosto de 2012

Ven y sígueme...

La primera vez que lo vi a Cristo fue en Córdoba. Estábamos de camino al Champaqui, hacíamos noche en uno de los refugios de la base, el negro Juarez estaba en pedo y no paraba de molestarlo. El tipo se la bancó como un duque, ni una palabra. El negro estaba muy pesado, lo curtía con lo de las heridas en las manos y el Cristo ni una palabra. Había mucha gente en el refugio y la música disimulaba todo lo que pasaba. Nadie le daba demasiada importancia a la situación pero el negro ya se pasaba. Yo me sentí incómodo no por la actitud del negro sino por la mirada que me echaba el Cristo. Me miraba sin decir nada, sin escuchar lo que pasaba.

Un par de años después lo encontré en la puerta de una iglesia en Porto Alegre. Aquella tarde pidiendo monedas en el atrio parecía un chico. Fue un instante tan incomodo como la vez en Córdoba, me miro sin decir nada, serio. Yo seguí de largo, mi cabeza se entretuvo con otra cosa y me olvidé del tema.

Comentando estas anécdotas supe de otras personas que vieron a Cristo. Algunos cuentan historias fantásticas donde el tipo les habla o les da señales. Son relatos bien estructurados con nudo y desenlace, demasiado artificiales para mi gusto. Algunos hablan de llamados, de enseñanzas con moraleja o pruebas de circo como lanzar rayos o levitar objetos. Yo nunca pasé de sentirme incómodo. Cuando viajamos al sur con Carmen y Huguito para un laburo del Ministerio de Educación  lo vimos manejando una motito de un delivery cerca de Plottier. En Rosario nunca lo encontré.

En marzo del 83 yo vivia en Buenos Aires con otros pibes de Rosario. Estábamos en un bar de la calle Rivadavia, por Caballito. Huguito usaba los lentes culo de botella de marco negro y el negro Juarez se había cortado el pelo, parecía un tipo serio. Eran las 4, tomábamos un porrón y mirábamos pasar la tarde. Cada 2 minutos paraba un colectivo en la esquina del bar y por ahí lo veo a Cristo, viajando en bondi. No se por qué me levanté y salí a correr a aquel colectivo. Me subí y fui directo a sentarme al lado de Cristo. El tipo no me prestó demasiada importancia y el coche comenzó a andar.

No se cuantas cuadras anduvimos juntos, en silencio, sin mirarnos. Yo no sabía que hacer ni sentía nada especial. Cuando llegamos a Once se paró como para bajarse. Me levanté para cederle el paso y cuando el omnibus llegó a la parada y el bajó no me animé a seguirlo.





miércoles, 1 de agosto de 2012

Comercialmente previsible

Yo fui a la Buena Medida cuando era un bar de mierda. También pasé por El Cairo una vez. En FM Tango escuché a un tipo que después de la medianoche hablaba de mitología griega y como sufren las amas de casa. Hicimos cerveza cuando todavía no era "fashion" y si me esfuerzo puedo encontrar algún evento más que me haya puesto en posición adelantada, alguna circunstancia en que el azar me ha permitido llegar antes que la muchedumbre a un lugar y hacerlo mío.

Después llega la moda, llegan los mercaderes y te venden por cincuenta pesos un pocillo con la foto de Fontanarrosa. Y ese lugar, ese momento, se distorsiona al punto de negarse a si mismo. Se me ocurre ahora que algo por el estilo pudo haber pasado en el Gólgota. Imagino una tarde cualquiera, anónima, donde crucificaron a tres personas. Luego construimos una religión en ese lugar y explicamos el significado de los 7 clavos y su relación con las 12 tribus de Israel. Era tan simple como amar al otro como a uno mismo y logramos complicarlo. En algún momento del día la religión se parece a esos programas de entre semana que hablan de fútbol, donde vinculan el golpe con cara externa de Messi con su infancia en la Agrupación Infantil Abanderado Grandolli. 

El mundo es cada vez más un lugar previsible. El gps nos marca el camino y los kilómetros que faltan para la próxima estación, sabemos el clima del fin de semana y los 3 lugares que no pueden dejar de visitarse si uno viaja a cualquier parte.

Presumo que vendrá un tiempo en que se celebre lo espontaneo, lo imprevisible, lo autentico. Todavía logro sorprenderme llegando a un lugar que no estaba en mis planes, descubriendo un buen libro que nadie me recomendó. Será un tiempo en que valoremos la ausencia para destacar la presencia, donde solo vendan alfajores Havanna en Mar del Plata y donde la gente se case por amor.

lunes, 16 de julio de 2012

A propósito de la amistad


Comparto un breve texto que escribí el año pasado para el día del amigo...


El calendario mercantil ha definido en forma eficiente el cronograma festivo que debemos seguir si queremos ser socialmente correctos. Las bases fueron sólidamente cimentadas: el día de la madre, el día del padre y el día del niño. La especialidad de los mercaderes es la venta y una regla de oro es que la llave que abre más fácil los bolsillos es la de los afectos. Quien se atreverá a cuestionar el día de la santa y honorable madre?, quién se permitirá dudar de que esta amada mujer merece el mejor de los regalos? Nadie. Complementan a estas 3 celebraciones principales  2 festividades que trascienden los lazos de sangre y son el día de los enamorados y el día del amigo. Menos éxito han tenido evocaciones satelitales como el día del abuelo, del nieto, del ahijado y la extranjerizante Halloween .
Digamos que agregando a esto Navidad y Pascua un señor con un kiosko puede quedarse tranquilo. Pero de este catálogo de fiestas que resaltan las relaciones humanas el día del amigo plantea una pregunta que por tan trillada ha ocultado su visión filosófica.  La cuestión es: a quienes debo saludar el 20 de julio? es decir, quienes son mis amigos? o más cruelmente, qué es la amistad? Porque salvo por la expropiación de nietos, casi nadie duda a la hora de saludar a su madre o a su padre, el niño se distingue físicamente y la enamorada se detecta por el tacto. Pero, y el amigo?
Hay tres cuestiones que pueden ser útiles para identificar una amistad. La primera es cierta coincidencia en gustos y puntos de vista. La segunda será la realización de actividades en conjunto, motivadas en esos gustos o puntos de vista comunes y la tercera y final es consecuencia de las anteriores, el afecto que nace a partir de eso. Es decir que si hemos transitado juntos por este camino es posible que te esté llamando para que me des una mano para mover un placard o que quiera comentarte acerca de algunas particularidades de mi querida suegra o que te pida unos mangos.
Y listo. Hoy voy a saludar a algunos amigos, hoy voy a responder algunos mensajitos y mails  y asistiré a algún convite gastronómico porque quiero ser una persona socialmente correcta pero quiero confesar que esto del día del amigo me suena medio a puto. Que se yo, loco. Te lo tengo que decir. Hagamos un asado, tomémonos unos vinos, juguemos un fulbo, vayamos a pescar, charlemos, discutamos.  Está todo bien, yo también te quiero mucho y te extraño, me gustaría que me llames más seguido pero no perdamos la compostura. Como el ruso Salzman y Manuel Mandeb, juntémonos a fumar en la esquina de Bolivar y Boyacá. Sigamos luchando contra la confabulación de esposas e hijos que pretenden separarnos, sigamos siendo como los niños que no tienen más requisito para la amistad que jugar juntos.
Feliz día, loco.

martes, 10 de julio de 2012

Astor y la Patria

Suena Astor Piazzolla y su Nuevo Octeto. Cae la tarde en el punto en que no distingo el azul del negro, el frío de julio inunda el cielo, inunda el campo, el río, mis piernas y mis brazos. Busco abrigos en el placard, busco calor.
El tema que escucho da un primer plano fantástico a un bandoneón adormecido, que en cadencia suave agiganta poco a poco un espacio que se me hace frío, tocado por un cincuentón con pullover negro de esos que envuelven el cuello. En cada bocanada, entre nota y nota, brota de su interior el vapor de una pasión incontenible por la música que brota y se escapa del tiempo.

Es increíble descubrir la sintonia que esconden ciertas naturalezas con espacios de cultura y de expresión, y más fantástico es entrar allí, en medio de ese ambiente que se hace propio, personal. De pronto confluye todo en unidad y puedo ser frío, bandoneón, vapor, calor, cadencia.

Y pienso: "¿Quien podrá descubrir en mi país este compás, podremos en el retortero de la historia lograr una euritmia propia? ¿Qué instrumentos debemos afinar en nuestras almas, en nuestras voces, en cada gesto, para gritar con los pulmones llenos la nación?"
Es fácil quejarse, es más fácil decir yo hago mi parte, es mucho más simple no buscar problemas y cuidar la propia quintita.
No es el tango un poco de tristeza por no escuchar clamores que vienen ahogando adentro el corazón argentino. No es esta sinfonía que siento tan intensa, mía de mi misma mismidad, un llamado, un gemido por actuar, por buscar y decir y proponer.

La melancolía de un nuevo tema me impresa de golpe un caminar por extensiones sin fin de una patria grande, de un universo múltiple, diverso, riquísimo. Y el soplo del aire que se hace viento interminable, que me suena como alas desplegadas de cóndor incansable, me invita en un adentro que espera respuestas.

Y vuelvo a pensar (Porque hay cosas que más que pensadas son como emergidas): "Es mi tarea, es mi viaje, es mi canción que debo conectar con el aire, con la extensión, la altura y la anchura de esta mi patria"

Libertango. Arranca con la fuerza de un clamor que empuja hacia adelante. 

domingo, 1 de julio de 2012

Groundhog Day

Hay una excelente película que cada vez que cruzo en el cable irremediablemente vuelvo a ver. Es Groundhog Day, El Día de la Marmota. En ella Phil Connors (Bill Murray) despierta cada mañana en el mismo día del año. Esta extraña situación inicialmente es una pesadilla para Phil, quien comprueba que ni siquiera el suicidio puede sacarlo de ese loop en el tiempo. 

No cometeré el pecado de relatar el final pero, ya que es una peli muy vieja, diré que lo que rescata a Phil de ese eterno presente es su transformación. Phil comienza a crecer y cuando se transforma en una mejor persona, cuando deja su egocentrismo, llega el día siguiente.

Creo que esto es lo que le está pasando a Rosario Central. El canalla hace 2 años que vive en el 23 de mayo de 2010 y esta tarde ha confirmado que lo hará por un año más.

Hace miles de años imaginé la desaparición de Central. Ese sería el argumento contundente para cerrar una discusión de años. En mi sueño habría personas que confesaban haber sido aficionados de un equipo que alguna vez había tenido la ciudad, un mito, porque el único representante de Rosario era Newell´s. 

Cuando River descendió, pasadas las cargadas, la mayor parte de los hinchas de Boca admitia que el torneo no era lo mismo sin River, Boca necesitaba a River para ser Boca, no hay Boca sin River ni River sin Boca. 

Esto fue lo que comprendí hace poco y lo que muchos en Rosario todavía no entienden. Somos una unidad, no hay Central sin Ñuls, no hay Newell´s sin canallas. 

Uno de los latiguillos más usados por los hinchas es el "no existis", es negar la existencia del otro. El presidente de Central quiere jugar el clásico con Boca, Newell´s festeja otro año más de Central en la B.

Ahora sueño con una época donde se jueguen decenas de clásicos por año, donde haya una selección de Rosario que juegue contra Argentina, donde Newell´s y Central definan la final de la Libertadores.

Pero antes Central deberá superar su Groundhog Day, deberá dejar de hablar del sexto grande o la bandera más grande del mundo, dejar el "somos la ciudad" y humildemente ir  cada sábado a ganarse el ascenso.

Este campeonato voy a hinchar por que vuelvan los canallas. Palabra de lepra.


viernes, 15 de junio de 2012

El sol cae sobre el Pacífico

Hay una postal que es casi imposible de lograr en Argentina, la del sol poniendose tras el mar. Dicen que en Claromecó, cerca de Reta, puede verse esa imagen. Son las seis de la tarde, y el avión hace una curva a la vez que toma altura, ni bien ha despegado de Trujillo. Por la ventanilla veo el inmenso Pacífico y una bola naranja que comienza a descender sobre el oceano. Ví esta imagen muchas veces, muchos viernes, volviendo a Lima para descanzar o de paso rumbo a Rosario. El ritual comenzaba mucho antes, saliamos de Chimbote, pasabamos por Coishco, Santa, Chao, Virú, Pueblo Moche, por la puerta de ingreso a las ruinas de Chan Chan y finalmente el aeropuerto de Trujillo. Una hora de espera, la cola, subir al avión, los avisos de precaución y una vez que la máquina tomaba vuelo, el inmenso Pacífico y la bola de fuego. Extraño esa postal en movimiento, ese momento tan privado y tan hermoso. 
Atardecer Aéreo

Cenabamos con mi amigo, tomabamos un vino y nos poniamos al día. Él me contaba su paso por Roma, sus días en el Vaticano y me describía la misma sensación que siento a menudo: la que producen las experiencias solitarias, esa necesidad insatisfecha de querer compartir un instante particular. Los dos coincidimos en una frase "si me vieran en este momento, en este lugar, como quisiera tener a alguien al lado para compartirlo!". 


¿Será que la soledad es inevitable? Porque el atardecer en el Pacífico es un momento que se repite a diario y la Capilla Sixtina hace seiscientos años que está ahí esperando nuestra visita, pero hay un lugar en nuestro interior al que no se llega caminando. Y si hay un lugar desconocido será que habrá también algo incomprendido. Ayer ví una película de Woody Allen, Los Secretos de Harry, y termina con una frase maravillosa: "Todo el mundo ve la misma realidad, cada uno elige como distorsionarla". ´

Porque el sol se oculta todos los días detrás del Pacífico pero uno decide si es romántico o deprimente, y estará quien nos recuerde que el sol no se oculta, es la tierra que gira sobre su eje, maldita sea. 
No tiene uno que ir al desierto para estar solo. Basta con levantar la vista y comprender que se está rodeado de extraños, que las personas que nos tratan a diario, aún las más cercanas, poseen apenas un poco de información, de que se trata esto que somos, pensamos y hemos vivido.

martes, 5 de junio de 2012

Palabras son amores y no buenas razones

Sábado 20 hs. aproximadamente. El sol ha caído sobre la ciudad, al menos sobre esta parte de la ciudad que es la zona norte, pegadiza al río Paraná, en donde el sol tarda un poco más en decir hasta mañana.
Somos varios varones, conversamos en una fiestita de cumpleaños, las mujeres están, pero conversan sobre sus cosas, el frío de afuera nos invita a la cercanía, al calor de la amistad.
De pronto, un comentario de esos que surgen cuando se habla de todo y de nada, acerca de una inscripción en una revista literaria y de la cantidad de gente que puede seguirla o no, del tipo de alcance que tiene y de la forma en que se escribe a un determinado público, de como es necesaria una forma para llegar al público deseado y de si hay manera de llegar a todos, etc., etc; destapa una frase dicha por mí medio en serio, medio en broma, (como casi todo lo que digo):
"La convencionalidad del lenguaje hace necesaria una forma específica y común que conecte a los interlocutores"
Me miran asombrados, Marquitos, ya es Marcos, padre de dos hermosas niñas, pero es como el hermanito que será siempre hermanito, Marcos es Marquitos; él se me queda con dos ojos grandes a mi lado sin pestañear, los demás también.
Silencio. Puedo palpar en ese microsegundo de tiempo que en el aire flota un deseo, que sigue.
Ya no recuerdo que sigue. un chiste tonto, una boludez dicha para salir al paso. Y vuelve a pasar una vez más eso que tantas veces siento en mi interior.
Le digo a Marquitos, casi como defendiendo mi cobardía: "Que, esperabas más"
Luego de algunas risas, de bromas de paso y de comentarios intentando mantener el tema que ya no daba para más, todo siguió, creo que hacia el lado de las herramientas y de como usar una soldadora.
Como expresar lo que se siente en el interior. A veces es tan difícil que las palabras se quedan a mitad de camino. Y creo que no es algo que solo me pasa a mí.
Como decir que es necesario siempre un nexo entre dos personas para que sea posible el lenguaje, la atracción, el diálogo amoroso. Y más que eso, porque el asunto es encontrar un nexo que sea asequible a todos. Cuando es tan cierto que entre los hombres siempre los convencionalismos son provisorios, son reducidos y no llegan a todos, y que por eso es imposible una palabra, un texto, una forma de decir que alcance al corazón de todos los hombres; y digo todos los hombres pensando en los grandes, en los chicos, en las mujeres y en los varones, en los que aman y en los que odian, en quienes sufren y en quienes se alegran, todos. 
Como digo que yo conozco un lenguaje que es universal y que llega al centro de atracción de todo corazón, y que es palabra que busca, que sale al encuentro y que conquista. Es una forma específica y común a todos los deseos de todos los hombres de todos los tiempos, y yo, ¡Yo!; con toda mi pobreza, la conozco y la amo.
Como decir eso en una nochecita de sábado, entre empanaditas riquísimas y cerveza bien fría, en la amenidad de una charla que tiene un hondo deseo de fútbol (Porque está jugando la selección y en cualquier momento alguno va a pedir verlo).
Mejor hago un chiste.
Creo que cuando esta Palabra sea toda una en mi vida, tal vez, quizás, me anime a seguir el discurso. Pero ya no será necesario el discurso, porque el nexo más hondo es el del amor, allí donde se encuentran los corazones.

martes, 22 de mayo de 2012

Pildoras de la actualidad

Caminando al azar llego hasta la puerta del super del barrio.
Un tablón, dos caballetes y un joven que ofrece un amplio catálogo de películas truchas.
Frente a él, una oficial del comando radioeléctrico. Conversan amigables.
¿Será esta una señal de que hay causas que están perdidas?

Converso con un empresario pyme. Este país no tiene solución, dice. Me piden una contribución para devolverme el dinero que me deben, se explaya.
¿Señal de que hay cosas que nunca cambian?

Gran debate sobre la industria nacional. Toma la palabra un empresario pyme. Largo discurso de lugares comunes: el Estado nunca nos ayuda, las grandes empresas nos explotan, somos la variable de ajuste, etcetera. Otro empresario lo interrumpe. ¿Vos participas de la cámara empresaria? ¿Donde estabas cuando presentabamos los problemas? Vos haces la fácil, tiras la bomba y te vas. Lo liquidó en seco.
¿Señal de que hay que comprometerse?

martes, 10 de abril de 2012

combate

Combate

Sacando chispas en el suelo los cuchillos se apresuraron a tomar la retaguardia, cada uno con sus puntas dirigidas hacia la puerta, atentos, nerviosos, brillando en cada movimiento.

La tropa de tenedores avanzaba lentamente, mirando con sus tres púas, siguiendo al gran cucharón que llevaba la delantera.

Detrás, expectantes, el equipo de artillería pesada esperaba, las ollas listas para lanzar su fuego, las sartenes dispuestas a dar el salto y la batería de vasos, jarras y jarritas que se alistaron por el frente del este.

Al toque de la pava comenzó el avance, cucharas y cucharitas enfilaron hacia el enemigo.

Majestuosa, imponente, desde la altura del puesto principal, en la mesada, la temible cuchilla mira con ojos acerados a su ejército. lo acompañan sus colaboradores, el astuto rallador, un sabio colador y un audaz abrelatas.

- La victoria es segura – meditaba - la cocina será nuestra, tanto brillo es imposible de vencer.

Silenciosamente en el extremo norte, casi sin que se vea, estaba allí el detergente.

- Creen que podrán conmigo – En su indignación recordó la treta del general cuchilla, el veneno mortal, la muerte de todo su ejército de esponjas.

- Creen que estoy muerto, que me voy a rendir – y reía por dentro, mirando de reojo su arma letal.

Asomaba detrás suyo el imán.

lunes, 2 de abril de 2012

Oscar

Qué tienen que ver el Sydney Opera House con un barrilete volando sobre el Parque Independencia? ¿Qué conexión existe entre una noche de 1978 y la ridícula superstición de un chico que reza durante los partidos? Todo esto tiene explicación, una explicación simple e importante a la vez, al menos para quien escribe esto.


Primero iré a 1978. En aquella época yo tenía 5 años y el recuerdo que tengo se sitúa en la pieza de mis viejos. Mi tío Oscar estaba por emprender un viaje, un viaje muy largo. Recuerdo que envolvían en papel de diario cosas que él se llevaba: se me ocurre que eran discos. Me veo jugando en el piso de parquet con unas monedas mientras en la puerta todos se despiden y alguien que me aclara que ese no es un viaje cualquiera, que al tío Oscar no lo veré por mucho tiempo.Mi tío se fue a vivir a Australia en 1978. Se fue pero no por cuestiones políticas, me animo a decir que por cuestiones sociales, porque no supo, no pudo adaptarse a las exigencias que tenía acá. Se fue a Australia recurriendo a una solución drástica: allá sería distinto, arrancaría de cero, sería una nueva historia. Mi tío se fue y pronto llegaron sus noticias, sus cartas, sus nuevos empleos, sus nuevos amigos.


Yo era parte de lo más querido por él: sus sobrinos. Siempre nos tuvo presentes. Llegó un época en que las cartas fueron reemplazadas por las llamadas telefónicas. En algún momento del anochecer del domingo alguien gritaba "el tío Oscar!!!" y sabíamos que él estaba al teléfono. Hablábamos, nos contábamos nuestra vida y siempre era fácil hablar de futbol, de Newell´s. ¿Cómo salió Newell´s? Sí, me enteré, vi los goles, ¿quién es el nuevo técnico?


Newell´s, el calor de Australia, los problemas políticos o económicos de Argentina, los canguros, el Opera House, la encomienda que nos mandó con un amigo que viajaba para Rosario. Sus regalos, nuestros regalos. Le mandábamos los Gráficos, cassettes de Goyeneche aunque a él le gustaba Julio Sosa o yerba mate hasta que fue un problema pasarla por la aduana.


Cuando yo era chico rezaba en la cancha. Cada vez que el rival avanzaba yo rezaba ave marías. El resultado de mis plegarias era por lo menos confuso, a veces daba gran resultado pero otras no tanto. Un día llegué a la conclusión de que todos los clubes debían tener oradores como yo, ¿sería por eso que existían los empates, sería que cuando Ñuls perdía había en la tribuna de enfrente orantes más devotos?. Un día decidí dejar esa práctica, resolví reservar mis oraciones para cuestiones más importantes. Pero a Ñuls le siguió yendo bien, tal vez como un premio del Señor a mi razonabilidad.


El tipo que vistió más veces la rojinegra fue Gerardo Daniel Martino y me animo a decir que su peor día en Ñuls fue la semana que siguió a aquel domingo en que le hizo 2 goles a Boca en la Bombonera. Es hincha de de Central dijo algún estúpido, fueron para atrás lanzó otro. Alguno habló de que rompieron los carnets. Ese día fue la única vez que fui a la cancha un domingo a la mañana. No sé por qué, pero el partido estaba fijado para las 11. El día comenzó con aire de fiesta y me quedó grabada la imagen de los barriletes volando sobre la cancha. Dos horas más tarde el Tata era entregado al patíbulo: traidor gritaban los pechos fríos y yo hacía mi más honorable juramento futbolero: el Tata jamás sería un traidor para mi, sería mi máximo ídolo futbolístico de ahí y para siempre.


Miles de años después, una puta mañana de abril me anoticié acerca de la muerte de mi tío. Lloré un poco y acá rato lo hago, pero era domingo y jugaba Newell´s y cuando me encontré en mi platea, frente al campo de juego, miré al cielo y rompí una promesa: le pedí a Dios que ese día Ñuls ganara. Volví a rezar como lo hacía cuando era chico. Pero luego comprendí que no sería necesario. Caminando hacia el banco de suplentes iba el Tata, con el brazo en alto agradeciendo la ovación de muchos que miles de años atrás lo habían llamado traidor. Ñubels ganó 2 a 0, miré otra vez al cielo pensé en el tío Oscar. Esa noche nadie llamaría desde Australia pero él estaría festejando. Supongo que no fue tanto mi oración la que influyó en el resultado, seguramente tuvo más que ver con la decisión de un tipo que quiso volver a su casa, a su lugar, a ser lo que siempre había sido: un leal a los afectos.


Pienso que ahora en algún suburbio de Sydney alguien junta las pertenencias de mi tío. Eso que queda cuando uno se muere, ¿servirá como síntesis de lo que hicimos, de lo que nos importó en la vida? Seguramente estarán todas las fotos que le mandamos, los Gráficos, el cassette de Landrisina que le grabé y la camiseta Luanvi que compró la última vez que estuvo en Rosario. Mi tío se fue a vivir a Australia y allá hizo una nueva vida, la prueba está en los grandiosos amigos que lo cuidaron hasta lo último.


lunes, 19 de marzo de 2012

Lunes sin filtro

A veces el fastidio puede conmigo. Me transformo en un ser implacable. Me molesta feisbuc, me molesta la cultura feisbuc, los tipos que publican fotos de animales inválidos, pero no una, un millón. Me cansan los golpes bajos, hace unos años eran en forma de cadena de mails, ahora son publicaciones en el muro: la nena con cancer también es una princesita, esto es lo que pasa con los delfines que se tragan bolsas en el mar y cosas por el estilo... 

Se me ocurre que hay una clase de personas así, hay un estereotipo, no? Me animo a arriesgar que muchos son mujeres de treinta y pico que no han encontrado el amor. Tanto afecto canalizado hacia los animales es síntoma de que no ha habido una instancia superior donde depositarlo, es decir, en seres humanos. Son tías, ese el título. Caen en el pelotero solas, sin hijos y ayudan con la cocina, se llevan a los chicos al cine y protegen a los delfines.

Y tienen un costado oriental. Lo básico, lo que a ninguna les falta, es el sahumerio. Y pueden que pinten mándalas y con certeza leen a Osho, al Sai Baba y a Paulo Coelho, que no es oriental pero piensa como ellos.

Los otros que me molestan son los antikirchneristas explícitos. Debo decir que respeto fervientemente a mis amigos antikirchneristas, mucho más de lo que ellos imaginan. No hablo de ellos, que son muy medidos y saben que pueden herirme con sus palabras y por eso cuidan mucho lo que dicen y como lo dicen. No. Hablo de otros antikirchneristas, que parecen mayoria: son los anti-k explícitos. Militantes. Parten de la suposición de que ninguno de los presentes, nadie que los oiga, nadie que los lea, es kirchnerista. Eso es imposible, primero porque nadie en su sano juicio puede estar de acuerdo con la Yegua y, aún asumiendo que haya algunos pocos, nunca estará presente en los lugares que el antik frecuenta, porque el kirchnerista es básicamente un piquetero, un vago que se distingue en forma visual, un morocho con un alto grado de sobrepeso, que no sabe leer y logra todo de forma prepotente.

Me revienta. Me revienta que de pronto un tipo al lado mío comience a hablar de la Yegua asumiendo la supuesta intimidad de los que piensan igual. Me habla en confianza, me mira a los ojos e insulta y me insulta en forma explícita sin saberlo. Porque para él el kirchnerismo es la síntesis de los problemas de este país: son los que han creado una generación de vagos que viven de corruptos, autoritarios montoneros que no dejan de censurar a Alberto Fernandez en C5N.

Debo admitir que es muy probable que yo esté equivocado, que haya creído en una mentira. La estadística así lo demuestra desde 1983: los votantes de Alfonsín, Menem y De La Rua lo confirman. Todos los presidentes ganaron con aplastante mayoría y nadie los votó. Asumo eso, debo estar equivocado. Pero no tolero, no soporto, la prepotencia, la falta de respeto, la imposibilidad de disenso que el anti-k explícito me impone.

Viejo, soy tu amigo, la reconcha de tu madre. Dejame pensar distinto. No se te ocurrió considerar que si un tipo como yo piensa así tal vez, tal vez en una posibilidad en un millón, haya algo de verdad?

sábado, 10 de marzo de 2012

El trámite

Es producto de mi imaginación. Estoy en la plaza O´Higgins. Es mucho más que la media noche. Es el momento en que la calle parece el interior de un lugar. Percibo la tensión del evento inminente. Me siento en un banco, por Castro Barros. A mi espalda la iglesia, frente a mi la Aristóbulo. Para un auto, desde el interior surge una voz. Vení. Me subo y el auto se pone en marcha. Llegamos a un bar, puede ser el bar Mariela o el Nuevo Piave. Contramano no es, Contramano es muy blanco y en este lugar no hay demasiada luz. Un televisor colgado de la pared flashea imágenes. Hay varias personas, algunas sentadas otras van y vienen. Sentate me dicen. Tomo un sorbo de una cerveza casi al natural, un asco. Observo que el televisor pasa videos musicales. Mi maestra de tercer grado se sienta frente a mi, a su izquierda se ubica una chica de unos catorce años de cara triste y al otro lado un tipo de camisa celeste. Por qué me pregunta la señorita Ramonita, por qué. Le digo que no comprendo a que se refiere, por qué me repite ella. La chica comienza a llorar en silencio y Ramona vuelve a interrogarme. El tipo podría ser chofer del 200 o de la C. La chica me mira y me dice que yo era cruel. Ramona se levanta y se aleja unos metros, como reflexionando cual será su próximo paso. La gente que va y viene me resulta conocida, algunos son amigos, parientes, me miran de reojo, los veo preocupados. De repente el bar se transforma en el sotano de la casona de la calle Arijón. Hay una lámpara verde que solo ilumina al tipo que tengo enfrente. No hay más muebles que las sillas en las que el tipo y yo estamos sentados. La escena parece la de un interrogatorio, el tipo pronuncia mi apellido. Sabés por qué estás acá pibe? No sabés. Te lo voy a explicar, antes de irte tenes que pensar en lo que hiciste mal, porque te equivocaste, viste? Es simple…pensá en lo que hiciste…y te vas.
Me despierto. Estoy empapado de sudor. La habitación es inmaculada. Voy al baño y busco el espejo. Tengo 80 años y una bata que deja mi culo al aire. Yo no soy ese anciano desafeitado, no. Yo soy el pibe que le pegó el chicle a la rubia que se sentaba adelante. Soy el adolescente pelotudo que le dijo algo a Fabiana cuando estábamos en segundo, no recuerdo que fue pero lastimaba. Yo puedo correr 6 kilometros, 10 kilometros si empiezo a entrenar. Yo no soy ese anciano que tiene que irse.
Pero,¿quien carajo era el tipo de camisa celeste?

jueves, 1 de marzo de 2012

Cristina lee R sin P

Luego de nuestra publicación de días atrás, la presidenta Cristina Fernandez propuso reponer los vuelos a Pto. Stanley. Mañana jugamos al Quini, el lunes confirmamos si seguimos con el blog.



Gesto: el Gobierno quiere más vuelos a Malvinas desde la Argentina

01-03-12 15:49 Cristina dijo que ya instruyó al canciller Héctor Timerman y al presidente de Aerolíneas. Hoy los dos vuelos, de LAN, salen de la localidad chilena de Punta Arenas.  

Agencias Buenos Aires


El conflicto entre Argentina e Inglaterra por Malvinas tomó un nuevo giro. La presidenta Cristina Kirchner anunció hoy que buscará renegociar el acuerdo con Gran Bretaña que habilita vuelos a las Islas, para permitir servicios aéreos directos de Buenos Aires al archipiélago y aumentar la frecuencia actual. El anuncio fue dado durante su discurso en el acto que dio inicio a las sesiones ordinarias del Parlamento.
"He instruido a nuestro canciller (...) para renegociar los acuerdos que se firmaran en 1998 y que permiten dos vuelos semanales a las islas", afirmó la mandataria.
Ese vuelo es actualmente realizado por la empresa LAN desde Chile con escala en territorio argentino. En este contexto, Cristina indicó que buscará que los vuelos a las islas sean hechos por la empresa estatal Aerolíneas Argentinas.
La mandataria confirmó además que concurrirá en junio próximo a las sesiones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas y recordó que 10 de los 16 enclaves coloniales que aún subsisten en el mundo están bajo dominio británico.
Refutó además a quienes se niegan a admitir la militarización del Atlántico Sur y puntualizó que mientras la población total de Malvinas es de 2995 habitantes, hay destacados allí mil efectivos militares.

viernes, 24 de febrero de 2012

Autodeterminación


Respecto del tema Malvinas y su soberanía, del grupo de 18 intelectuales y la autodeterminación kelper quisiera expresar unas palabras.
Según Wikipedia The Falkland Islands tienen unos 3.140 habitantes quienes en forma cuasi unánime solicitan pertenecer al Reino Unido. Tengamos en cuenta su opinión han dicho algunos. Mi pregunta es: ¿vale esto para cualquier grupo de personas?
Juguemos con las posibilidades. Cuarenta mil habitantes del Barrio Saladillo se autodeterminan escandinavos. El pueblo boliviano se autodetermina estadounidense. O mejor: el gobierno chino le ofrece diez millones de dólares a cada habitante de Tierra del Fuego para que se autoderminen chinos. Resiste esto algún análisis?

Las Malvinas hoy son inglesas, es decir, están en poder del Reino Unido. Búsquedas de petroleo aparte creo que la mejor forma de recuperar las islas es integrandolas a nuestra vida. Si rehabilitaramos el contacto comercial con ellos, primero Aerolíneas o Austral podrían tener un vuelo semanal y una oficina comercial. Luego veremos que es más fácil abastecerlos de Coca Cola desde Usuhaía que desde Punta Arenas. Más tarde le compraremos lana o camarones y un día, dentro de 50 o 100 años, nos daremos cuenta que hay más de 3.140 argentinos viviendo en las islas.
Y ahí sí vamos a ver quien se autodermina.