Comparto un breve texto que escribí el año pasado para el día del amigo...
El calendario mercantil ha definido en forma eficiente el cronograma festivo que debemos seguir si queremos ser socialmente correctos. Las bases fueron sólidamente cimentadas: el día de la madre, el día del padre y el día del niño. La especialidad de los mercaderes es la venta y una regla de oro es que la llave que abre más fácil los bolsillos es la de los afectos. Quien se atreverá a cuestionar el día de la santa y honorable madre?, quién se permitirá dudar de que esta amada mujer merece el mejor de los regalos? Nadie. Complementan a estas 3 celebraciones principales 2 festividades que trascienden los lazos de sangre y son el día de los enamorados y el día del amigo. Menos éxito han tenido evocaciones satelitales como el día del abuelo, del nieto, del ahijado y la extranjerizante Halloween .
Digamos que agregando a esto Navidad y Pascua un señor con un kiosko puede quedarse tranquilo. Pero de este catálogo de fiestas que resaltan las relaciones humanas el día del amigo plantea una pregunta que por tan trillada ha ocultado su visión filosófica. La cuestión es: a quienes debo saludar el 20 de julio? es decir, quienes son mis amigos? o más cruelmente, qué es la amistad? Porque salvo por la expropiación de nietos, casi nadie duda a la hora de saludar a su madre o a su padre, el niño se distingue físicamente y la enamorada se detecta por el tacto. Pero, y el amigo?
Hay tres cuestiones que pueden ser útiles para identificar una amistad. La primera es cierta coincidencia en gustos y puntos de vista. La segunda será la realización de actividades en conjunto, motivadas en esos gustos o puntos de vista comunes y la tercera y final es consecuencia de las anteriores, el afecto que nace a partir de eso. Es decir que si hemos transitado juntos por este camino es posible que te esté llamando para que me des una mano para mover un placard o que quiera comentarte acerca de algunas particularidades de mi querida suegra o que te pida unos mangos.
Y listo. Hoy voy a saludar a algunos amigos, hoy voy a responder algunos mensajitos y mails y asistiré a algún convite gastronómico porque quiero ser una persona socialmente correcta pero quiero confesar que esto del día del amigo me suena medio a puto. Que se yo, loco. Te lo tengo que decir. Hagamos un asado, tomémonos unos vinos, juguemos un fulbo, vayamos a pescar, charlemos, discutamos. Está todo bien, yo también te quiero mucho y te extraño, me gustaría que me llames más seguido pero no perdamos la compostura. Como el ruso Salzman y Manuel Mandeb, juntémonos a fumar en la esquina de Bolivar y Boyacá. Sigamos luchando contra la confabulación de esposas e hijos que pretenden separarnos, sigamos siendo como los niños que no tienen más requisito para la amistad que jugar juntos.
Feliz día, loco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario