domingo, 28 de octubre de 2012

Los viejos pibes de mi club

Los clubes de barrio siempre tienen un grupito de pibes que viven en el club, que se conocen todos los rincones, que juntos van transitando los años y se hacen grandes, siempre en el club. En mi caso personal los veo con una porción de envidia, como me gustaría pertenecer, ser parte, de esos códigos, esas anécdotas, esa mutua fidelidad.
A los chicos de la primera de futbol los conozco de hace unos diez, quince años. Nunca dejé de observarlos, de seguirlos, se fueron por un tiempo pero ahora están de vuelta.
El grupete este es fantástico, la edad promedio es treinta y pico, se juntan todas las semanas a practicar, no falta el asadito y los domingos juegan el torneo. Da gusto verlos jugar como cuando eran chicos, con las mismas ganas, con la misma ilusión.
Hace unos años el club no tenía rumbo, sinceramente me encontraba entre los que habían perdido la fe en poder volver a los viejos años de gloria. Y estos pibes tuvieron mucho que ver con el cambio que aconteció poco después. Con la refundación del club, hicieron cosas que pocos haríamos. Porque estos chicos son todos profesionales, pibes a los que les ha ido muy bien en la vida y no tienen ninguna necesidad de volver al barrio, al club de la infancia, a perder el tiempo en rescatar un sueño casi perdido. Pero volvieron y ya puedo decir que han cambiado la historia.
El primero en volver fue Lucas. Que fenómeno ese loco, se bancó todas, le dijeron de todo pero Lucas se la bancó y buscó al resto. En seguida apareció Pomelo y después el Memo, Maxi, el Gringo, Nacho y varios más que están al caer.
No hay que olvidarse de Boquita, que con Luquita hizo el aguante desde el minuto cero, pero...la frutilla del postre es ver al Tata en el banco... el Tata... el Tata en el banco es como ver una película de Ettore Scola con Marchelo Mastrovianni en tiempo real, como verlo a Miquelangelo mesclando los colores, pensando en la próxima pincelada.
Todos los domingos me siento a mirarlos, a ver como juegan, el club entero deja lo que esta haciendo para ir hasta la cancha de 11 a verlos jugar. Y es maravilloso como ese grupo de amigos juega al fútbol con la pasión del primer día, con el placer de los que hacen lo que les gusta. En cada pelota se nota que está jugando un grupo de amigos, amigos que que mueren por el resultado porque el que sabe jugar al fútbol quiere ganar, pero sobre todo porque han aprendido, porque les han enseñado, porque saben que en este club hay una sola forma de lograr las cosas: rodeándose de buenas personas.

Volviendo al pago

Estuvimos unas semanas ausentes, pero de a poco estamos regresando.
Un par de ideas están tomando forma, en breve habrá novedades.
Gracias por estar ahí.