Combate
Sacando chispas en el suelo los cuchillos se apresuraron a tomar la retaguardia, cada uno con sus puntas dirigidas hacia la puerta, atentos, nerviosos, brillando en cada movimiento.
La tropa de tenedores avanzaba lentamente, mirando con sus tres púas, siguiendo al gran cucharón que llevaba la delantera.
Detrás, expectantes, el equipo de artillería pesada esperaba, las ollas listas para lanzar su fuego, las sartenes dispuestas a dar el salto y la batería de vasos, jarras y jarritas que se alistaron por el frente del este.
Al toque de la pava comenzó el avance, cucharas y cucharitas enfilaron hacia el enemigo.
Majestuosa, imponente, desde la altura del puesto principal, en la mesada, la temible cuchilla mira con ojos acerados a su ejército. lo acompañan sus colaboradores, el astuto rallador, un sabio colador y un audaz abrelatas.
- La victoria es segura – meditaba - la cocina será nuestra, tanto brillo es imposible de vencer.
Silenciosamente en el extremo norte, casi sin que se vea, estaba allí el detergente.
- Creen que podrán conmigo – En su indignación recordó la treta del general cuchilla, el veneno mortal, la muerte de todo su ejército de esponjas.
- Creen que estoy muerto, que me voy a rendir – y reía por dentro, mirando de reojo su arma letal.
Asomaba detrás suyo el imán.
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