domingo, 11 de noviembre de 2012

Nunca es suficiente

Te dije "te quiero", no puedo reprocharme eso, pero...cuantas veces es suficiente? Te quiero, querido amigo, te quiero hasta el abrazo interminable. Fuiste maravilloso, fuiste heroico, venciste en silencio a tu peor enemigo, a tu pesadilla, y por eso te admiro. El mundo fue cruel, te dio la espalda...pero no todo el mundo, porque hoy veo claramente que sos un vencedor y en tu victoria ganaste lo mejor: el amor de tus amigos.
Nos queda tu humor, tu alegría, tus ganas de sacarnos una sonrisa, tu picardía infantil. Como dijo el joven de Nazaret: hay que hacerse como niños para ganarse el cielo.
Te quiero, mil veces te quiero, mi gran amigo.

domingo, 28 de octubre de 2012

Los viejos pibes de mi club

Los clubes de barrio siempre tienen un grupito de pibes que viven en el club, que se conocen todos los rincones, que juntos van transitando los años y se hacen grandes, siempre en el club. En mi caso personal los veo con una porción de envidia, como me gustaría pertenecer, ser parte, de esos códigos, esas anécdotas, esa mutua fidelidad.
A los chicos de la primera de futbol los conozco de hace unos diez, quince años. Nunca dejé de observarlos, de seguirlos, se fueron por un tiempo pero ahora están de vuelta.
El grupete este es fantástico, la edad promedio es treinta y pico, se juntan todas las semanas a practicar, no falta el asadito y los domingos juegan el torneo. Da gusto verlos jugar como cuando eran chicos, con las mismas ganas, con la misma ilusión.
Hace unos años el club no tenía rumbo, sinceramente me encontraba entre los que habían perdido la fe en poder volver a los viejos años de gloria. Y estos pibes tuvieron mucho que ver con el cambio que aconteció poco después. Con la refundación del club, hicieron cosas que pocos haríamos. Porque estos chicos son todos profesionales, pibes a los que les ha ido muy bien en la vida y no tienen ninguna necesidad de volver al barrio, al club de la infancia, a perder el tiempo en rescatar un sueño casi perdido. Pero volvieron y ya puedo decir que han cambiado la historia.
El primero en volver fue Lucas. Que fenómeno ese loco, se bancó todas, le dijeron de todo pero Lucas se la bancó y buscó al resto. En seguida apareció Pomelo y después el Memo, Maxi, el Gringo, Nacho y varios más que están al caer.
No hay que olvidarse de Boquita, que con Luquita hizo el aguante desde el minuto cero, pero...la frutilla del postre es ver al Tata en el banco... el Tata... el Tata en el banco es como ver una película de Ettore Scola con Marchelo Mastrovianni en tiempo real, como verlo a Miquelangelo mesclando los colores, pensando en la próxima pincelada.
Todos los domingos me siento a mirarlos, a ver como juegan, el club entero deja lo que esta haciendo para ir hasta la cancha de 11 a verlos jugar. Y es maravilloso como ese grupo de amigos juega al fútbol con la pasión del primer día, con el placer de los que hacen lo que les gusta. En cada pelota se nota que está jugando un grupo de amigos, amigos que que mueren por el resultado porque el que sabe jugar al fútbol quiere ganar, pero sobre todo porque han aprendido, porque les han enseñado, porque saben que en este club hay una sola forma de lograr las cosas: rodeándose de buenas personas.

Volviendo al pago

Estuvimos unas semanas ausentes, pero de a poco estamos regresando.
Un par de ideas están tomando forma, en breve habrá novedades.
Gracias por estar ahí.

domingo, 19 de agosto de 2012

Ven y sígueme...

La primera vez que lo vi a Cristo fue en Córdoba. Estábamos de camino al Champaqui, hacíamos noche en uno de los refugios de la base, el negro Juarez estaba en pedo y no paraba de molestarlo. El tipo se la bancó como un duque, ni una palabra. El negro estaba muy pesado, lo curtía con lo de las heridas en las manos y el Cristo ni una palabra. Había mucha gente en el refugio y la música disimulaba todo lo que pasaba. Nadie le daba demasiada importancia a la situación pero el negro ya se pasaba. Yo me sentí incómodo no por la actitud del negro sino por la mirada que me echaba el Cristo. Me miraba sin decir nada, sin escuchar lo que pasaba.

Un par de años después lo encontré en la puerta de una iglesia en Porto Alegre. Aquella tarde pidiendo monedas en el atrio parecía un chico. Fue un instante tan incomodo como la vez en Córdoba, me miro sin decir nada, serio. Yo seguí de largo, mi cabeza se entretuvo con otra cosa y me olvidé del tema.

Comentando estas anécdotas supe de otras personas que vieron a Cristo. Algunos cuentan historias fantásticas donde el tipo les habla o les da señales. Son relatos bien estructurados con nudo y desenlace, demasiado artificiales para mi gusto. Algunos hablan de llamados, de enseñanzas con moraleja o pruebas de circo como lanzar rayos o levitar objetos. Yo nunca pasé de sentirme incómodo. Cuando viajamos al sur con Carmen y Huguito para un laburo del Ministerio de Educación  lo vimos manejando una motito de un delivery cerca de Plottier. En Rosario nunca lo encontré.

En marzo del 83 yo vivia en Buenos Aires con otros pibes de Rosario. Estábamos en un bar de la calle Rivadavia, por Caballito. Huguito usaba los lentes culo de botella de marco negro y el negro Juarez se había cortado el pelo, parecía un tipo serio. Eran las 4, tomábamos un porrón y mirábamos pasar la tarde. Cada 2 minutos paraba un colectivo en la esquina del bar y por ahí lo veo a Cristo, viajando en bondi. No se por qué me levanté y salí a correr a aquel colectivo. Me subí y fui directo a sentarme al lado de Cristo. El tipo no me prestó demasiada importancia y el coche comenzó a andar.

No se cuantas cuadras anduvimos juntos, en silencio, sin mirarnos. Yo no sabía que hacer ni sentía nada especial. Cuando llegamos a Once se paró como para bajarse. Me levanté para cederle el paso y cuando el omnibus llegó a la parada y el bajó no me animé a seguirlo.





miércoles, 1 de agosto de 2012

Comercialmente previsible

Yo fui a la Buena Medida cuando era un bar de mierda. También pasé por El Cairo una vez. En FM Tango escuché a un tipo que después de la medianoche hablaba de mitología griega y como sufren las amas de casa. Hicimos cerveza cuando todavía no era "fashion" y si me esfuerzo puedo encontrar algún evento más que me haya puesto en posición adelantada, alguna circunstancia en que el azar me ha permitido llegar antes que la muchedumbre a un lugar y hacerlo mío.

Después llega la moda, llegan los mercaderes y te venden por cincuenta pesos un pocillo con la foto de Fontanarrosa. Y ese lugar, ese momento, se distorsiona al punto de negarse a si mismo. Se me ocurre ahora que algo por el estilo pudo haber pasado en el Gólgota. Imagino una tarde cualquiera, anónima, donde crucificaron a tres personas. Luego construimos una religión en ese lugar y explicamos el significado de los 7 clavos y su relación con las 12 tribus de Israel. Era tan simple como amar al otro como a uno mismo y logramos complicarlo. En algún momento del día la religión se parece a esos programas de entre semana que hablan de fútbol, donde vinculan el golpe con cara externa de Messi con su infancia en la Agrupación Infantil Abanderado Grandolli. 

El mundo es cada vez más un lugar previsible. El gps nos marca el camino y los kilómetros que faltan para la próxima estación, sabemos el clima del fin de semana y los 3 lugares que no pueden dejar de visitarse si uno viaja a cualquier parte.

Presumo que vendrá un tiempo en que se celebre lo espontaneo, lo imprevisible, lo autentico. Todavía logro sorprenderme llegando a un lugar que no estaba en mis planes, descubriendo un buen libro que nadie me recomendó. Será un tiempo en que valoremos la ausencia para destacar la presencia, donde solo vendan alfajores Havanna en Mar del Plata y donde la gente se case por amor.

lunes, 16 de julio de 2012

A propósito de la amistad


Comparto un breve texto que escribí el año pasado para el día del amigo...


El calendario mercantil ha definido en forma eficiente el cronograma festivo que debemos seguir si queremos ser socialmente correctos. Las bases fueron sólidamente cimentadas: el día de la madre, el día del padre y el día del niño. La especialidad de los mercaderes es la venta y una regla de oro es que la llave que abre más fácil los bolsillos es la de los afectos. Quien se atreverá a cuestionar el día de la santa y honorable madre?, quién se permitirá dudar de que esta amada mujer merece el mejor de los regalos? Nadie. Complementan a estas 3 celebraciones principales  2 festividades que trascienden los lazos de sangre y son el día de los enamorados y el día del amigo. Menos éxito han tenido evocaciones satelitales como el día del abuelo, del nieto, del ahijado y la extranjerizante Halloween .
Digamos que agregando a esto Navidad y Pascua un señor con un kiosko puede quedarse tranquilo. Pero de este catálogo de fiestas que resaltan las relaciones humanas el día del amigo plantea una pregunta que por tan trillada ha ocultado su visión filosófica.  La cuestión es: a quienes debo saludar el 20 de julio? es decir, quienes son mis amigos? o más cruelmente, qué es la amistad? Porque salvo por la expropiación de nietos, casi nadie duda a la hora de saludar a su madre o a su padre, el niño se distingue físicamente y la enamorada se detecta por el tacto. Pero, y el amigo?
Hay tres cuestiones que pueden ser útiles para identificar una amistad. La primera es cierta coincidencia en gustos y puntos de vista. La segunda será la realización de actividades en conjunto, motivadas en esos gustos o puntos de vista comunes y la tercera y final es consecuencia de las anteriores, el afecto que nace a partir de eso. Es decir que si hemos transitado juntos por este camino es posible que te esté llamando para que me des una mano para mover un placard o que quiera comentarte acerca de algunas particularidades de mi querida suegra o que te pida unos mangos.
Y listo. Hoy voy a saludar a algunos amigos, hoy voy a responder algunos mensajitos y mails  y asistiré a algún convite gastronómico porque quiero ser una persona socialmente correcta pero quiero confesar que esto del día del amigo me suena medio a puto. Que se yo, loco. Te lo tengo que decir. Hagamos un asado, tomémonos unos vinos, juguemos un fulbo, vayamos a pescar, charlemos, discutamos.  Está todo bien, yo también te quiero mucho y te extraño, me gustaría que me llames más seguido pero no perdamos la compostura. Como el ruso Salzman y Manuel Mandeb, juntémonos a fumar en la esquina de Bolivar y Boyacá. Sigamos luchando contra la confabulación de esposas e hijos que pretenden separarnos, sigamos siendo como los niños que no tienen más requisito para la amistad que jugar juntos.
Feliz día, loco.

martes, 10 de julio de 2012

Astor y la Patria

Suena Astor Piazzolla y su Nuevo Octeto. Cae la tarde en el punto en que no distingo el azul del negro, el frío de julio inunda el cielo, inunda el campo, el río, mis piernas y mis brazos. Busco abrigos en el placard, busco calor.
El tema que escucho da un primer plano fantástico a un bandoneón adormecido, que en cadencia suave agiganta poco a poco un espacio que se me hace frío, tocado por un cincuentón con pullover negro de esos que envuelven el cuello. En cada bocanada, entre nota y nota, brota de su interior el vapor de una pasión incontenible por la música que brota y se escapa del tiempo.

Es increíble descubrir la sintonia que esconden ciertas naturalezas con espacios de cultura y de expresión, y más fantástico es entrar allí, en medio de ese ambiente que se hace propio, personal. De pronto confluye todo en unidad y puedo ser frío, bandoneón, vapor, calor, cadencia.

Y pienso: "¿Quien podrá descubrir en mi país este compás, podremos en el retortero de la historia lograr una euritmia propia? ¿Qué instrumentos debemos afinar en nuestras almas, en nuestras voces, en cada gesto, para gritar con los pulmones llenos la nación?"
Es fácil quejarse, es más fácil decir yo hago mi parte, es mucho más simple no buscar problemas y cuidar la propia quintita.
No es el tango un poco de tristeza por no escuchar clamores que vienen ahogando adentro el corazón argentino. No es esta sinfonía que siento tan intensa, mía de mi misma mismidad, un llamado, un gemido por actuar, por buscar y decir y proponer.

La melancolía de un nuevo tema me impresa de golpe un caminar por extensiones sin fin de una patria grande, de un universo múltiple, diverso, riquísimo. Y el soplo del aire que se hace viento interminable, que me suena como alas desplegadas de cóndor incansable, me invita en un adentro que espera respuestas.

Y vuelvo a pensar (Porque hay cosas que más que pensadas son como emergidas): "Es mi tarea, es mi viaje, es mi canción que debo conectar con el aire, con la extensión, la altura y la anchura de esta mi patria"

Libertango. Arranca con la fuerza de un clamor que empuja hacia adelante.