martes, 10 de julio de 2012

Astor y la Patria

Suena Astor Piazzolla y su Nuevo Octeto. Cae la tarde en el punto en que no distingo el azul del negro, el frío de julio inunda el cielo, inunda el campo, el río, mis piernas y mis brazos. Busco abrigos en el placard, busco calor.
El tema que escucho da un primer plano fantástico a un bandoneón adormecido, que en cadencia suave agiganta poco a poco un espacio que se me hace frío, tocado por un cincuentón con pullover negro de esos que envuelven el cuello. En cada bocanada, entre nota y nota, brota de su interior el vapor de una pasión incontenible por la música que brota y se escapa del tiempo.

Es increíble descubrir la sintonia que esconden ciertas naturalezas con espacios de cultura y de expresión, y más fantástico es entrar allí, en medio de ese ambiente que se hace propio, personal. De pronto confluye todo en unidad y puedo ser frío, bandoneón, vapor, calor, cadencia.

Y pienso: "¿Quien podrá descubrir en mi país este compás, podremos en el retortero de la historia lograr una euritmia propia? ¿Qué instrumentos debemos afinar en nuestras almas, en nuestras voces, en cada gesto, para gritar con los pulmones llenos la nación?"
Es fácil quejarse, es más fácil decir yo hago mi parte, es mucho más simple no buscar problemas y cuidar la propia quintita.
No es el tango un poco de tristeza por no escuchar clamores que vienen ahogando adentro el corazón argentino. No es esta sinfonía que siento tan intensa, mía de mi misma mismidad, un llamado, un gemido por actuar, por buscar y decir y proponer.

La melancolía de un nuevo tema me impresa de golpe un caminar por extensiones sin fin de una patria grande, de un universo múltiple, diverso, riquísimo. Y el soplo del aire que se hace viento interminable, que me suena como alas desplegadas de cóndor incansable, me invita en un adentro que espera respuestas.

Y vuelvo a pensar (Porque hay cosas que más que pensadas son como emergidas): "Es mi tarea, es mi viaje, es mi canción que debo conectar con el aire, con la extensión, la altura y la anchura de esta mi patria"

Libertango. Arranca con la fuerza de un clamor que empuja hacia adelante. 

domingo, 1 de julio de 2012

Groundhog Day

Hay una excelente película que cada vez que cruzo en el cable irremediablemente vuelvo a ver. Es Groundhog Day, El Día de la Marmota. En ella Phil Connors (Bill Murray) despierta cada mañana en el mismo día del año. Esta extraña situación inicialmente es una pesadilla para Phil, quien comprueba que ni siquiera el suicidio puede sacarlo de ese loop en el tiempo. 

No cometeré el pecado de relatar el final pero, ya que es una peli muy vieja, diré que lo que rescata a Phil de ese eterno presente es su transformación. Phil comienza a crecer y cuando se transforma en una mejor persona, cuando deja su egocentrismo, llega el día siguiente.

Creo que esto es lo que le está pasando a Rosario Central. El canalla hace 2 años que vive en el 23 de mayo de 2010 y esta tarde ha confirmado que lo hará por un año más.

Hace miles de años imaginé la desaparición de Central. Ese sería el argumento contundente para cerrar una discusión de años. En mi sueño habría personas que confesaban haber sido aficionados de un equipo que alguna vez había tenido la ciudad, un mito, porque el único representante de Rosario era Newell´s. 

Cuando River descendió, pasadas las cargadas, la mayor parte de los hinchas de Boca admitia que el torneo no era lo mismo sin River, Boca necesitaba a River para ser Boca, no hay Boca sin River ni River sin Boca. 

Esto fue lo que comprendí hace poco y lo que muchos en Rosario todavía no entienden. Somos una unidad, no hay Central sin Ñuls, no hay Newell´s sin canallas. 

Uno de los latiguillos más usados por los hinchas es el "no existis", es negar la existencia del otro. El presidente de Central quiere jugar el clásico con Boca, Newell´s festeja otro año más de Central en la B.

Ahora sueño con una época donde se jueguen decenas de clásicos por año, donde haya una selección de Rosario que juegue contra Argentina, donde Newell´s y Central definan la final de la Libertadores.

Pero antes Central deberá superar su Groundhog Day, deberá dejar de hablar del sexto grande o la bandera más grande del mundo, dejar el "somos la ciudad" y humildemente ir  cada sábado a ganarse el ascenso.

Este campeonato voy a hinchar por que vuelvan los canallas. Palabra de lepra.


viernes, 15 de junio de 2012

El sol cae sobre el Pacífico

Hay una postal que es casi imposible de lograr en Argentina, la del sol poniendose tras el mar. Dicen que en Claromecó, cerca de Reta, puede verse esa imagen. Son las seis de la tarde, y el avión hace una curva a la vez que toma altura, ni bien ha despegado de Trujillo. Por la ventanilla veo el inmenso Pacífico y una bola naranja que comienza a descender sobre el oceano. Ví esta imagen muchas veces, muchos viernes, volviendo a Lima para descanzar o de paso rumbo a Rosario. El ritual comenzaba mucho antes, saliamos de Chimbote, pasabamos por Coishco, Santa, Chao, Virú, Pueblo Moche, por la puerta de ingreso a las ruinas de Chan Chan y finalmente el aeropuerto de Trujillo. Una hora de espera, la cola, subir al avión, los avisos de precaución y una vez que la máquina tomaba vuelo, el inmenso Pacífico y la bola de fuego. Extraño esa postal en movimiento, ese momento tan privado y tan hermoso. 
Atardecer Aéreo

Cenabamos con mi amigo, tomabamos un vino y nos poniamos al día. Él me contaba su paso por Roma, sus días en el Vaticano y me describía la misma sensación que siento a menudo: la que producen las experiencias solitarias, esa necesidad insatisfecha de querer compartir un instante particular. Los dos coincidimos en una frase "si me vieran en este momento, en este lugar, como quisiera tener a alguien al lado para compartirlo!". 


¿Será que la soledad es inevitable? Porque el atardecer en el Pacífico es un momento que se repite a diario y la Capilla Sixtina hace seiscientos años que está ahí esperando nuestra visita, pero hay un lugar en nuestro interior al que no se llega caminando. Y si hay un lugar desconocido será que habrá también algo incomprendido. Ayer ví una película de Woody Allen, Los Secretos de Harry, y termina con una frase maravillosa: "Todo el mundo ve la misma realidad, cada uno elige como distorsionarla". ´

Porque el sol se oculta todos los días detrás del Pacífico pero uno decide si es romántico o deprimente, y estará quien nos recuerde que el sol no se oculta, es la tierra que gira sobre su eje, maldita sea. 
No tiene uno que ir al desierto para estar solo. Basta con levantar la vista y comprender que se está rodeado de extraños, que las personas que nos tratan a diario, aún las más cercanas, poseen apenas un poco de información, de que se trata esto que somos, pensamos y hemos vivido.

martes, 5 de junio de 2012

Palabras son amores y no buenas razones

Sábado 20 hs. aproximadamente. El sol ha caído sobre la ciudad, al menos sobre esta parte de la ciudad que es la zona norte, pegadiza al río Paraná, en donde el sol tarda un poco más en decir hasta mañana.
Somos varios varones, conversamos en una fiestita de cumpleaños, las mujeres están, pero conversan sobre sus cosas, el frío de afuera nos invita a la cercanía, al calor de la amistad.
De pronto, un comentario de esos que surgen cuando se habla de todo y de nada, acerca de una inscripción en una revista literaria y de la cantidad de gente que puede seguirla o no, del tipo de alcance que tiene y de la forma en que se escribe a un determinado público, de como es necesaria una forma para llegar al público deseado y de si hay manera de llegar a todos, etc., etc; destapa una frase dicha por mí medio en serio, medio en broma, (como casi todo lo que digo):
"La convencionalidad del lenguaje hace necesaria una forma específica y común que conecte a los interlocutores"
Me miran asombrados, Marquitos, ya es Marcos, padre de dos hermosas niñas, pero es como el hermanito que será siempre hermanito, Marcos es Marquitos; él se me queda con dos ojos grandes a mi lado sin pestañear, los demás también.
Silencio. Puedo palpar en ese microsegundo de tiempo que en el aire flota un deseo, que sigue.
Ya no recuerdo que sigue. un chiste tonto, una boludez dicha para salir al paso. Y vuelve a pasar una vez más eso que tantas veces siento en mi interior.
Le digo a Marquitos, casi como defendiendo mi cobardía: "Que, esperabas más"
Luego de algunas risas, de bromas de paso y de comentarios intentando mantener el tema que ya no daba para más, todo siguió, creo que hacia el lado de las herramientas y de como usar una soldadora.
Como expresar lo que se siente en el interior. A veces es tan difícil que las palabras se quedan a mitad de camino. Y creo que no es algo que solo me pasa a mí.
Como decir que es necesario siempre un nexo entre dos personas para que sea posible el lenguaje, la atracción, el diálogo amoroso. Y más que eso, porque el asunto es encontrar un nexo que sea asequible a todos. Cuando es tan cierto que entre los hombres siempre los convencionalismos son provisorios, son reducidos y no llegan a todos, y que por eso es imposible una palabra, un texto, una forma de decir que alcance al corazón de todos los hombres; y digo todos los hombres pensando en los grandes, en los chicos, en las mujeres y en los varones, en los que aman y en los que odian, en quienes sufren y en quienes se alegran, todos. 
Como digo que yo conozco un lenguaje que es universal y que llega al centro de atracción de todo corazón, y que es palabra que busca, que sale al encuentro y que conquista. Es una forma específica y común a todos los deseos de todos los hombres de todos los tiempos, y yo, ¡Yo!; con toda mi pobreza, la conozco y la amo.
Como decir eso en una nochecita de sábado, entre empanaditas riquísimas y cerveza bien fría, en la amenidad de una charla que tiene un hondo deseo de fútbol (Porque está jugando la selección y en cualquier momento alguno va a pedir verlo).
Mejor hago un chiste.
Creo que cuando esta Palabra sea toda una en mi vida, tal vez, quizás, me anime a seguir el discurso. Pero ya no será necesario el discurso, porque el nexo más hondo es el del amor, allí donde se encuentran los corazones.

martes, 22 de mayo de 2012

Pildoras de la actualidad

Caminando al azar llego hasta la puerta del super del barrio.
Un tablón, dos caballetes y un joven que ofrece un amplio catálogo de películas truchas.
Frente a él, una oficial del comando radioeléctrico. Conversan amigables.
¿Será esta una señal de que hay causas que están perdidas?

Converso con un empresario pyme. Este país no tiene solución, dice. Me piden una contribución para devolverme el dinero que me deben, se explaya.
¿Señal de que hay cosas que nunca cambian?

Gran debate sobre la industria nacional. Toma la palabra un empresario pyme. Largo discurso de lugares comunes: el Estado nunca nos ayuda, las grandes empresas nos explotan, somos la variable de ajuste, etcetera. Otro empresario lo interrumpe. ¿Vos participas de la cámara empresaria? ¿Donde estabas cuando presentabamos los problemas? Vos haces la fácil, tiras la bomba y te vas. Lo liquidó en seco.
¿Señal de que hay que comprometerse?

martes, 10 de abril de 2012

combate

Combate

Sacando chispas en el suelo los cuchillos se apresuraron a tomar la retaguardia, cada uno con sus puntas dirigidas hacia la puerta, atentos, nerviosos, brillando en cada movimiento.

La tropa de tenedores avanzaba lentamente, mirando con sus tres púas, siguiendo al gran cucharón que llevaba la delantera.

Detrás, expectantes, el equipo de artillería pesada esperaba, las ollas listas para lanzar su fuego, las sartenes dispuestas a dar el salto y la batería de vasos, jarras y jarritas que se alistaron por el frente del este.

Al toque de la pava comenzó el avance, cucharas y cucharitas enfilaron hacia el enemigo.

Majestuosa, imponente, desde la altura del puesto principal, en la mesada, la temible cuchilla mira con ojos acerados a su ejército. lo acompañan sus colaboradores, el astuto rallador, un sabio colador y un audaz abrelatas.

- La victoria es segura – meditaba - la cocina será nuestra, tanto brillo es imposible de vencer.

Silenciosamente en el extremo norte, casi sin que se vea, estaba allí el detergente.

- Creen que podrán conmigo – En su indignación recordó la treta del general cuchilla, el veneno mortal, la muerte de todo su ejército de esponjas.

- Creen que estoy muerto, que me voy a rendir – y reía por dentro, mirando de reojo su arma letal.

Asomaba detrás suyo el imán.

lunes, 2 de abril de 2012

Oscar

Qué tienen que ver el Sydney Opera House con un barrilete volando sobre el Parque Independencia? ¿Qué conexión existe entre una noche de 1978 y la ridícula superstición de un chico que reza durante los partidos? Todo esto tiene explicación, una explicación simple e importante a la vez, al menos para quien escribe esto.


Primero iré a 1978. En aquella época yo tenía 5 años y el recuerdo que tengo se sitúa en la pieza de mis viejos. Mi tío Oscar estaba por emprender un viaje, un viaje muy largo. Recuerdo que envolvían en papel de diario cosas que él se llevaba: se me ocurre que eran discos. Me veo jugando en el piso de parquet con unas monedas mientras en la puerta todos se despiden y alguien que me aclara que ese no es un viaje cualquiera, que al tío Oscar no lo veré por mucho tiempo.Mi tío se fue a vivir a Australia en 1978. Se fue pero no por cuestiones políticas, me animo a decir que por cuestiones sociales, porque no supo, no pudo adaptarse a las exigencias que tenía acá. Se fue a Australia recurriendo a una solución drástica: allá sería distinto, arrancaría de cero, sería una nueva historia. Mi tío se fue y pronto llegaron sus noticias, sus cartas, sus nuevos empleos, sus nuevos amigos.


Yo era parte de lo más querido por él: sus sobrinos. Siempre nos tuvo presentes. Llegó un época en que las cartas fueron reemplazadas por las llamadas telefónicas. En algún momento del anochecer del domingo alguien gritaba "el tío Oscar!!!" y sabíamos que él estaba al teléfono. Hablábamos, nos contábamos nuestra vida y siempre era fácil hablar de futbol, de Newell´s. ¿Cómo salió Newell´s? Sí, me enteré, vi los goles, ¿quién es el nuevo técnico?


Newell´s, el calor de Australia, los problemas políticos o económicos de Argentina, los canguros, el Opera House, la encomienda que nos mandó con un amigo que viajaba para Rosario. Sus regalos, nuestros regalos. Le mandábamos los Gráficos, cassettes de Goyeneche aunque a él le gustaba Julio Sosa o yerba mate hasta que fue un problema pasarla por la aduana.


Cuando yo era chico rezaba en la cancha. Cada vez que el rival avanzaba yo rezaba ave marías. El resultado de mis plegarias era por lo menos confuso, a veces daba gran resultado pero otras no tanto. Un día llegué a la conclusión de que todos los clubes debían tener oradores como yo, ¿sería por eso que existían los empates, sería que cuando Ñuls perdía había en la tribuna de enfrente orantes más devotos?. Un día decidí dejar esa práctica, resolví reservar mis oraciones para cuestiones más importantes. Pero a Ñuls le siguió yendo bien, tal vez como un premio del Señor a mi razonabilidad.


El tipo que vistió más veces la rojinegra fue Gerardo Daniel Martino y me animo a decir que su peor día en Ñuls fue la semana que siguió a aquel domingo en que le hizo 2 goles a Boca en la Bombonera. Es hincha de de Central dijo algún estúpido, fueron para atrás lanzó otro. Alguno habló de que rompieron los carnets. Ese día fue la única vez que fui a la cancha un domingo a la mañana. No sé por qué, pero el partido estaba fijado para las 11. El día comenzó con aire de fiesta y me quedó grabada la imagen de los barriletes volando sobre la cancha. Dos horas más tarde el Tata era entregado al patíbulo: traidor gritaban los pechos fríos y yo hacía mi más honorable juramento futbolero: el Tata jamás sería un traidor para mi, sería mi máximo ídolo futbolístico de ahí y para siempre.


Miles de años después, una puta mañana de abril me anoticié acerca de la muerte de mi tío. Lloré un poco y acá rato lo hago, pero era domingo y jugaba Newell´s y cuando me encontré en mi platea, frente al campo de juego, miré al cielo y rompí una promesa: le pedí a Dios que ese día Ñuls ganara. Volví a rezar como lo hacía cuando era chico. Pero luego comprendí que no sería necesario. Caminando hacia el banco de suplentes iba el Tata, con el brazo en alto agradeciendo la ovación de muchos que miles de años atrás lo habían llamado traidor. Ñubels ganó 2 a 0, miré otra vez al cielo pensé en el tío Oscar. Esa noche nadie llamaría desde Australia pero él estaría festejando. Supongo que no fue tanto mi oración la que influyó en el resultado, seguramente tuvo más que ver con la decisión de un tipo que quiso volver a su casa, a su lugar, a ser lo que siempre había sido: un leal a los afectos.


Pienso que ahora en algún suburbio de Sydney alguien junta las pertenencias de mi tío. Eso que queda cuando uno se muere, ¿servirá como síntesis de lo que hicimos, de lo que nos importó en la vida? Seguramente estarán todas las fotos que le mandamos, los Gráficos, el cassette de Landrisina que le grabé y la camiseta Luanvi que compró la última vez que estuvo en Rosario. Mi tío se fue a vivir a Australia y allá hizo una nueva vida, la prueba está en los grandiosos amigos que lo cuidaron hasta lo último.