Vamos a México, el vuelo atraviesa la noche, pasamos arriba de los Andes. Montañas llenas de nieve y de frío. Ya descarté la posibilidad de que el piloto logre aterrizar de emergencia. Los aviones se caen, se hacen mierda contra el suelo, es así.
La noche pasa y como siempre sale el sol, era predecible. Mi vida no acabará hoy, o al menos en este momento.

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