jueves, 12 de diciembre de 2013

Dolor

Nadie quiere al dolor. Incluso se acepta a la muerte bajo condición de su ausencia.
El dolor está entre las cosas que una mente sana omite en forma inconsciente. No hay dolor para que haya felicidad.
El peor dolor es el presente, el propio, el de este momento y seguirá siendo así mientras no haya consuelo.
Y no hay consuelo ajeno para el dolor. Nunca me siento más inútil que ante el dolor ajeno.
El dolor es el mismo infierno, mientras dura el tiempo se detiene.
El cielo seguramente es la ausencia plena del dolor, que sería como ya no envejecer, es decir, tus ojos, celestes, entre mis sábanas.

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