miércoles, 1 de agosto de 2012

Comercialmente previsible

Yo fui a la Buena Medida cuando era un bar de mierda. También pasé por El Cairo una vez. En FM Tango escuché a un tipo que después de la medianoche hablaba de mitología griega y como sufren las amas de casa. Hicimos cerveza cuando todavía no era "fashion" y si me esfuerzo puedo encontrar algún evento más que me haya puesto en posición adelantada, alguna circunstancia en que el azar me ha permitido llegar antes que la muchedumbre a un lugar y hacerlo mío.

Después llega la moda, llegan los mercaderes y te venden por cincuenta pesos un pocillo con la foto de Fontanarrosa. Y ese lugar, ese momento, se distorsiona al punto de negarse a si mismo. Se me ocurre ahora que algo por el estilo pudo haber pasado en el Gólgota. Imagino una tarde cualquiera, anónima, donde crucificaron a tres personas. Luego construimos una religión en ese lugar y explicamos el significado de los 7 clavos y su relación con las 12 tribus de Israel. Era tan simple como amar al otro como a uno mismo y logramos complicarlo. En algún momento del día la religión se parece a esos programas de entre semana que hablan de fútbol, donde vinculan el golpe con cara externa de Messi con su infancia en la Agrupación Infantil Abanderado Grandolli. 

El mundo es cada vez más un lugar previsible. El gps nos marca el camino y los kilómetros que faltan para la próxima estación, sabemos el clima del fin de semana y los 3 lugares que no pueden dejar de visitarse si uno viaja a cualquier parte.

Presumo que vendrá un tiempo en que se celebre lo espontaneo, lo imprevisible, lo autentico. Todavía logro sorprenderme llegando a un lugar que no estaba en mis planes, descubriendo un buen libro que nadie me recomendó. Será un tiempo en que valoremos la ausencia para destacar la presencia, donde solo vendan alfajores Havanna en Mar del Plata y donde la gente se case por amor.

lunes, 16 de julio de 2012

A propósito de la amistad


Comparto un breve texto que escribí el año pasado para el día del amigo...


El calendario mercantil ha definido en forma eficiente el cronograma festivo que debemos seguir si queremos ser socialmente correctos. Las bases fueron sólidamente cimentadas: el día de la madre, el día del padre y el día del niño. La especialidad de los mercaderes es la venta y una regla de oro es que la llave que abre más fácil los bolsillos es la de los afectos. Quien se atreverá a cuestionar el día de la santa y honorable madre?, quién se permitirá dudar de que esta amada mujer merece el mejor de los regalos? Nadie. Complementan a estas 3 celebraciones principales  2 festividades que trascienden los lazos de sangre y son el día de los enamorados y el día del amigo. Menos éxito han tenido evocaciones satelitales como el día del abuelo, del nieto, del ahijado y la extranjerizante Halloween .
Digamos que agregando a esto Navidad y Pascua un señor con un kiosko puede quedarse tranquilo. Pero de este catálogo de fiestas que resaltan las relaciones humanas el día del amigo plantea una pregunta que por tan trillada ha ocultado su visión filosófica.  La cuestión es: a quienes debo saludar el 20 de julio? es decir, quienes son mis amigos? o más cruelmente, qué es la amistad? Porque salvo por la expropiación de nietos, casi nadie duda a la hora de saludar a su madre o a su padre, el niño se distingue físicamente y la enamorada se detecta por el tacto. Pero, y el amigo?
Hay tres cuestiones que pueden ser útiles para identificar una amistad. La primera es cierta coincidencia en gustos y puntos de vista. La segunda será la realización de actividades en conjunto, motivadas en esos gustos o puntos de vista comunes y la tercera y final es consecuencia de las anteriores, el afecto que nace a partir de eso. Es decir que si hemos transitado juntos por este camino es posible que te esté llamando para que me des una mano para mover un placard o que quiera comentarte acerca de algunas particularidades de mi querida suegra o que te pida unos mangos.
Y listo. Hoy voy a saludar a algunos amigos, hoy voy a responder algunos mensajitos y mails  y asistiré a algún convite gastronómico porque quiero ser una persona socialmente correcta pero quiero confesar que esto del día del amigo me suena medio a puto. Que se yo, loco. Te lo tengo que decir. Hagamos un asado, tomémonos unos vinos, juguemos un fulbo, vayamos a pescar, charlemos, discutamos.  Está todo bien, yo también te quiero mucho y te extraño, me gustaría que me llames más seguido pero no perdamos la compostura. Como el ruso Salzman y Manuel Mandeb, juntémonos a fumar en la esquina de Bolivar y Boyacá. Sigamos luchando contra la confabulación de esposas e hijos que pretenden separarnos, sigamos siendo como los niños que no tienen más requisito para la amistad que jugar juntos.
Feliz día, loco.

martes, 10 de julio de 2012

Astor y la Patria

Suena Astor Piazzolla y su Nuevo Octeto. Cae la tarde en el punto en que no distingo el azul del negro, el frío de julio inunda el cielo, inunda el campo, el río, mis piernas y mis brazos. Busco abrigos en el placard, busco calor.
El tema que escucho da un primer plano fantástico a un bandoneón adormecido, que en cadencia suave agiganta poco a poco un espacio que se me hace frío, tocado por un cincuentón con pullover negro de esos que envuelven el cuello. En cada bocanada, entre nota y nota, brota de su interior el vapor de una pasión incontenible por la música que brota y se escapa del tiempo.

Es increíble descubrir la sintonia que esconden ciertas naturalezas con espacios de cultura y de expresión, y más fantástico es entrar allí, en medio de ese ambiente que se hace propio, personal. De pronto confluye todo en unidad y puedo ser frío, bandoneón, vapor, calor, cadencia.

Y pienso: "¿Quien podrá descubrir en mi país este compás, podremos en el retortero de la historia lograr una euritmia propia? ¿Qué instrumentos debemos afinar en nuestras almas, en nuestras voces, en cada gesto, para gritar con los pulmones llenos la nación?"
Es fácil quejarse, es más fácil decir yo hago mi parte, es mucho más simple no buscar problemas y cuidar la propia quintita.
No es el tango un poco de tristeza por no escuchar clamores que vienen ahogando adentro el corazón argentino. No es esta sinfonía que siento tan intensa, mía de mi misma mismidad, un llamado, un gemido por actuar, por buscar y decir y proponer.

La melancolía de un nuevo tema me impresa de golpe un caminar por extensiones sin fin de una patria grande, de un universo múltiple, diverso, riquísimo. Y el soplo del aire que se hace viento interminable, que me suena como alas desplegadas de cóndor incansable, me invita en un adentro que espera respuestas.

Y vuelvo a pensar (Porque hay cosas que más que pensadas son como emergidas): "Es mi tarea, es mi viaje, es mi canción que debo conectar con el aire, con la extensión, la altura y la anchura de esta mi patria"

Libertango. Arranca con la fuerza de un clamor que empuja hacia adelante. 

domingo, 1 de julio de 2012

Groundhog Day

Hay una excelente película que cada vez que cruzo en el cable irremediablemente vuelvo a ver. Es Groundhog Day, El Día de la Marmota. En ella Phil Connors (Bill Murray) despierta cada mañana en el mismo día del año. Esta extraña situación inicialmente es una pesadilla para Phil, quien comprueba que ni siquiera el suicidio puede sacarlo de ese loop en el tiempo. 

No cometeré el pecado de relatar el final pero, ya que es una peli muy vieja, diré que lo que rescata a Phil de ese eterno presente es su transformación. Phil comienza a crecer y cuando se transforma en una mejor persona, cuando deja su egocentrismo, llega el día siguiente.

Creo que esto es lo que le está pasando a Rosario Central. El canalla hace 2 años que vive en el 23 de mayo de 2010 y esta tarde ha confirmado que lo hará por un año más.

Hace miles de años imaginé la desaparición de Central. Ese sería el argumento contundente para cerrar una discusión de años. En mi sueño habría personas que confesaban haber sido aficionados de un equipo que alguna vez había tenido la ciudad, un mito, porque el único representante de Rosario era Newell´s. 

Cuando River descendió, pasadas las cargadas, la mayor parte de los hinchas de Boca admitia que el torneo no era lo mismo sin River, Boca necesitaba a River para ser Boca, no hay Boca sin River ni River sin Boca. 

Esto fue lo que comprendí hace poco y lo que muchos en Rosario todavía no entienden. Somos una unidad, no hay Central sin Ñuls, no hay Newell´s sin canallas. 

Uno de los latiguillos más usados por los hinchas es el "no existis", es negar la existencia del otro. El presidente de Central quiere jugar el clásico con Boca, Newell´s festeja otro año más de Central en la B.

Ahora sueño con una época donde se jueguen decenas de clásicos por año, donde haya una selección de Rosario que juegue contra Argentina, donde Newell´s y Central definan la final de la Libertadores.

Pero antes Central deberá superar su Groundhog Day, deberá dejar de hablar del sexto grande o la bandera más grande del mundo, dejar el "somos la ciudad" y humildemente ir  cada sábado a ganarse el ascenso.

Este campeonato voy a hinchar por que vuelvan los canallas. Palabra de lepra.


viernes, 15 de junio de 2012

El sol cae sobre el Pacífico

Hay una postal que es casi imposible de lograr en Argentina, la del sol poniendose tras el mar. Dicen que en Claromecó, cerca de Reta, puede verse esa imagen. Son las seis de la tarde, y el avión hace una curva a la vez que toma altura, ni bien ha despegado de Trujillo. Por la ventanilla veo el inmenso Pacífico y una bola naranja que comienza a descender sobre el oceano. Ví esta imagen muchas veces, muchos viernes, volviendo a Lima para descanzar o de paso rumbo a Rosario. El ritual comenzaba mucho antes, saliamos de Chimbote, pasabamos por Coishco, Santa, Chao, Virú, Pueblo Moche, por la puerta de ingreso a las ruinas de Chan Chan y finalmente el aeropuerto de Trujillo. Una hora de espera, la cola, subir al avión, los avisos de precaución y una vez que la máquina tomaba vuelo, el inmenso Pacífico y la bola de fuego. Extraño esa postal en movimiento, ese momento tan privado y tan hermoso. 
Atardecer Aéreo

Cenabamos con mi amigo, tomabamos un vino y nos poniamos al día. Él me contaba su paso por Roma, sus días en el Vaticano y me describía la misma sensación que siento a menudo: la que producen las experiencias solitarias, esa necesidad insatisfecha de querer compartir un instante particular. Los dos coincidimos en una frase "si me vieran en este momento, en este lugar, como quisiera tener a alguien al lado para compartirlo!". 


¿Será que la soledad es inevitable? Porque el atardecer en el Pacífico es un momento que se repite a diario y la Capilla Sixtina hace seiscientos años que está ahí esperando nuestra visita, pero hay un lugar en nuestro interior al que no se llega caminando. Y si hay un lugar desconocido será que habrá también algo incomprendido. Ayer ví una película de Woody Allen, Los Secretos de Harry, y termina con una frase maravillosa: "Todo el mundo ve la misma realidad, cada uno elige como distorsionarla". ´

Porque el sol se oculta todos los días detrás del Pacífico pero uno decide si es romántico o deprimente, y estará quien nos recuerde que el sol no se oculta, es la tierra que gira sobre su eje, maldita sea. 
No tiene uno que ir al desierto para estar solo. Basta con levantar la vista y comprender que se está rodeado de extraños, que las personas que nos tratan a diario, aún las más cercanas, poseen apenas un poco de información, de que se trata esto que somos, pensamos y hemos vivido.

martes, 5 de junio de 2012

Palabras son amores y no buenas razones

Sábado 20 hs. aproximadamente. El sol ha caído sobre la ciudad, al menos sobre esta parte de la ciudad que es la zona norte, pegadiza al río Paraná, en donde el sol tarda un poco más en decir hasta mañana.
Somos varios varones, conversamos en una fiestita de cumpleaños, las mujeres están, pero conversan sobre sus cosas, el frío de afuera nos invita a la cercanía, al calor de la amistad.
De pronto, un comentario de esos que surgen cuando se habla de todo y de nada, acerca de una inscripción en una revista literaria y de la cantidad de gente que puede seguirla o no, del tipo de alcance que tiene y de la forma en que se escribe a un determinado público, de como es necesaria una forma para llegar al público deseado y de si hay manera de llegar a todos, etc., etc; destapa una frase dicha por mí medio en serio, medio en broma, (como casi todo lo que digo):
"La convencionalidad del lenguaje hace necesaria una forma específica y común que conecte a los interlocutores"
Me miran asombrados, Marquitos, ya es Marcos, padre de dos hermosas niñas, pero es como el hermanito que será siempre hermanito, Marcos es Marquitos; él se me queda con dos ojos grandes a mi lado sin pestañear, los demás también.
Silencio. Puedo palpar en ese microsegundo de tiempo que en el aire flota un deseo, que sigue.
Ya no recuerdo que sigue. un chiste tonto, una boludez dicha para salir al paso. Y vuelve a pasar una vez más eso que tantas veces siento en mi interior.
Le digo a Marquitos, casi como defendiendo mi cobardía: "Que, esperabas más"
Luego de algunas risas, de bromas de paso y de comentarios intentando mantener el tema que ya no daba para más, todo siguió, creo que hacia el lado de las herramientas y de como usar una soldadora.
Como expresar lo que se siente en el interior. A veces es tan difícil que las palabras se quedan a mitad de camino. Y creo que no es algo que solo me pasa a mí.
Como decir que es necesario siempre un nexo entre dos personas para que sea posible el lenguaje, la atracción, el diálogo amoroso. Y más que eso, porque el asunto es encontrar un nexo que sea asequible a todos. Cuando es tan cierto que entre los hombres siempre los convencionalismos son provisorios, son reducidos y no llegan a todos, y que por eso es imposible una palabra, un texto, una forma de decir que alcance al corazón de todos los hombres; y digo todos los hombres pensando en los grandes, en los chicos, en las mujeres y en los varones, en los que aman y en los que odian, en quienes sufren y en quienes se alegran, todos. 
Como digo que yo conozco un lenguaje que es universal y que llega al centro de atracción de todo corazón, y que es palabra que busca, que sale al encuentro y que conquista. Es una forma específica y común a todos los deseos de todos los hombres de todos los tiempos, y yo, ¡Yo!; con toda mi pobreza, la conozco y la amo.
Como decir eso en una nochecita de sábado, entre empanaditas riquísimas y cerveza bien fría, en la amenidad de una charla que tiene un hondo deseo de fútbol (Porque está jugando la selección y en cualquier momento alguno va a pedir verlo).
Mejor hago un chiste.
Creo que cuando esta Palabra sea toda una en mi vida, tal vez, quizás, me anime a seguir el discurso. Pero ya no será necesario el discurso, porque el nexo más hondo es el del amor, allí donde se encuentran los corazones.

martes, 22 de mayo de 2012

Pildoras de la actualidad

Caminando al azar llego hasta la puerta del super del barrio.
Un tablón, dos caballetes y un joven que ofrece un amplio catálogo de películas truchas.
Frente a él, una oficial del comando radioeléctrico. Conversan amigables.
¿Será esta una señal de que hay causas que están perdidas?

Converso con un empresario pyme. Este país no tiene solución, dice. Me piden una contribución para devolverme el dinero que me deben, se explaya.
¿Señal de que hay cosas que nunca cambian?

Gran debate sobre la industria nacional. Toma la palabra un empresario pyme. Largo discurso de lugares comunes: el Estado nunca nos ayuda, las grandes empresas nos explotan, somos la variable de ajuste, etcetera. Otro empresario lo interrumpe. ¿Vos participas de la cámara empresaria? ¿Donde estabas cuando presentabamos los problemas? Vos haces la fácil, tiras la bomba y te vas. Lo liquidó en seco.
¿Señal de que hay que comprometerse?